dimecres, 11 d’agost de 2010

La Royal Mile


La Royal Mile es la calle más antigua de Edinburgh. En su parte más alta, en Castlehill está coronada por el Castillo y desde allí se puede apreciar, sus altas y empinadas casas que conformaban la ciudad medieval. Hoy todo esto es un embudo repleto de turistas que callejean para descubrir los encantos del corazón de esta ciudad. Esta calle está dividida en varios tramos que llevan diferente nombre: Castlehill, Lawnmarket, High Street y Canongate. A lo largo de esta calle podemos encontrar desde el último taller de hilatura que permanece activo y donde se puede aprender todo sobre el tartán, desde el esquilado de las ovejas hasta la confección del Kilt (la falda escocesa), hasta multitud de museos que describen diversos aspectos de la vida de la ciudad (the Writer’s Museum, John knox’s house, Museum of Chilhood, The People’s Story Museum. Tambien cabe destacar la Saint Giles Cathedral con unos preciosos vitrales y la capilla del Cardo, the Hub iglesia neogótica del s. XIX, hoy centro de información y taquillas del Festival. Es interesante destacar la existencia de los “closes” que son callejones que salen de la Royal Mile y que encierran sus historias y curiosidades.
La laberíntica arquitectura de esta parte de la ciudad presenta unos cuantos detalles curiosos que de otra parte le confieren un aspecto característico y que refleja la imagen de un turbulento pasado. En 1513 y como consecuencia de la amenaza inglesa se empezó a construir una gran muralla que impidió la expansión de la ciudad durante dos siglos.

En una centuria se triplico la población y la única forma de absorber este crecimiento fue construir en altura. En la Royal Mile hay construcciones de piedra (lands) de hasta 12 pisos y los flancos de las colinas se cubrían con un desordenado caos de edificios accesibles a través de los callejones llamados closes. Constreñida dentro de las murallas, la ciudad vieja era un hormiguero humano, donde se apiñaban todas las clases sociales. En los lands los más pudientes se reservaban las plantas centrales, apartadas del ruido y de la suciedad de las calles. Los pobres tenían que compartir con las ratas las pequeñas y glaciales buhardillas y los húmedos sótanos de aquellos altos edificios. Así el magistrado se cruzaba en la escalera con el mendigo, el aristócrata o el comerciante, era lo que se denominaba la “democracia de la escalera comunitaria” y los conflictos vecinales eran frecuentes. La ciudad era insalubre y el hedor insoportable. Las casas no tenían instalaciones sanitarias y los orinales se vaciaban directamente a la calle previo aviso de Gardy Loo! (¡Agua va!) Todo esto ocasionó que muchos de sus habitantes perecieses victimas de la peste, el tifus o el cólera.

Poco a poco, los ricos fueron abandonando la ciudad vieja para instalarse más al norte en lo que llamaron el New Town.

2 comentaris:

  1. ¡Qué gusto pasear por ahí! Esos estandartes pertenecen a...

    ^.´

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  2. Que hermosas fotos, y que historias mas interesantes. La de crímenes y truculentas historias que habrán visto y oido las paredes...

    Muy chulo

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