dissabte, 30 d’octubre de 2010

¡VIVA LA MÚSICA!

Hace unas semanas en algunos blogs amigos aparecieron las listas de canciones de sus autores y me gustó la idea, por lo que aquí va mi lista. No la he podido reducir más. Me dejo tantas en el tintero. Algunas son extraordinarias composiciones y otras tienen un significado especial para mí por los momentos en que me han acompañado. Todas estas son mis canciones y como digo, muchísimas más, pero en algún sitio hay que poner el punto. Espero que las disfruteis si teneis paciencia de escucharlas todas, las que ya conozcais y las que no. En todo caso: ¡Qué viva la música!

1. Me muero por conocerte - Alex Ubago
2. More than words – Extreme
4. Te amo - Franco Simone
5. Laura – Lluis Llach
6. Tears in heaven - Eric Clapton
7. Muñeca de trapo - La Oreja de Vang Gogh
8. Paradise – Kenny G.
9. Blow away- George Harrison
10. Lola - Café Quijano
11. Derroche – Ana Belén
12. El hombre del piano – Ana Belén
13. Woman – John Lennon

divendres, 22 d’octubre de 2010

¿Condenas o liberación?

El autor de "El Alfeizar", blog que sigo y que por supuesto os recomiendo, escribía unas líneas muy interesantes sobre los deseos humanos. No sé que parte de pura literatura hay en esas líneas ni que parte puede que sea realidad vivida o reflexionada, pero a mi me ha llevado a cavilar un rato lo que a continuación quiero compartir.

Dice: “Nunca nos atrevemos a reducir a dimensiones humanas lo que nuestro deseo ferviente ha transformado en un ideal. [...] Ella seguía queriendo verme como yo nunca me había visto, como una especie de sacerdote venido del otro mundo o un ser superior.”

Cierto es que a veces idealizamos tanto al otro que incluso siendo conscientes de sus defectos no queremos ni verlos o intentamos minimizarlos al máximo. ¿A quien queremos engañar?

En mi primera lectura del relato anterior, cuando el personaje recibe como regalo esa caja verde que toda la vida llevaba esperando y solo se le ocurre decir que “no era ese verde” lo primero que se me ocurrió pensar es que menudo intolerante estaba hecho, que debía ser extremamente exigente y por lo tanto infeliz. En una lectura posterior pensé que me había olvidado valorar la terrible sinceridad de ese personaje.

Total, que si hacemos esto, podemos parecer poco agradecidos o maleducados por decir lo que de verdad pensamos. Y si no somos capaces de hacerlo y preferimos conformarnos con lo que hay, por comodidad, por cobardía o por lo que sea, corremos el peligro de condenarnos de por vida a esa rutina.
Pero lo que también ocurre es que podemos llegar a idealizar tanto algo que queremos que no encontremos nunca nada que alcance el nivel “ideal” que hemos dibujado. Y entonces o cedemos un poco o nos condenaremos a morir solos.

Quizás quepa aquí eso de que el término medio es el ideal y que a veces es necesario ceder un poco, rebajar nuestras exigencias y encontrar un punto de equilibrio, sin condenas.

diumenge, 17 d’octubre de 2010

Sonríe a la vida

Conducía mi coche por la carretera, camino hacia el lugar del encuentro con unos viejos amigos. De repente me apeteció un café. “En el próximo pueblo paro”-pensé. Y efectivamente, al cabo de unos quilómetros vi un pueblecito y siguiendo las indicaciones de la carretera tomé la primera salida. A pesar de ver dicho pueblo, la verdad es que fue toda una epopeya llegar a él. A veces las cosas más tontas se complican de modo increíble, y lo que parecía estar al lado, se había convertido en todo un laberinto. Pero bueno, el caso es que llegué por fin, medio cabreada, al primer bar que vi en la misma carretera que cruzaba el pueblo. “Espero que, por lo menos, el café sea bueno”- me dije. Porque a veces cuando te apetece mucho un café te sirven unas pócimas que no hacen más que cortarte el rollo y yo con otras cosas soy más tolerante, pero con el café poca broma.
Pues bien, el café fue estupendo, pero lo mejor fue el mensaje que lucía como veis a continuación en una pizarrita delante de la barra.

El medio cabreo se fue al instante y la sonrisa iluminó mi cara por todo el día.
¡Así si que da gusto! Creo que hasta el café me supo más bueno sólo por la pizarrita.
Hemos de aplicarnos el cuento.

divendres, 1 d’octubre de 2010

Duele hasta el alma



En ocasiones oyes mensajes o experiencias que ten ponen los pelos de punta, que te hacen sentir el dolor ajeno como tuyo.

En otras ocasiones, cuando ese mensaje o parecido sale de tus labios, sientes que el dolor es realmente inaguantable.