dimecres, 20 de gener de 2010

TODO EN UN CARRO

Hace días que observo un incremento notable de inmigrantes arrastrando carritos de supermercado cargados de chatarra o rebuscando en los contenedores para ver que encuentran. La semana pasada vi a tres personajes con su correspondiente carrito que se hacían una carrera por una de las vías principales de mi ciudad. Como son gente muy curtida por la vida le sacan jugo a cualquier miseria y pensé que por lo menos no era tan triste tomarse la situación con ese humor.
Me vino a la memoria una imagen que recordaré siempre de lo que me impresionó ver la cantidad de “homeless” que había en EEUU formando parte del paisaje urbano cotidiano.
Ayer vi, atado a un árbol con cadena, un carrito de estos, vamos, apropiado y aparcado como si fuera una moto. No llevaba la cámara encima para inmortalizar el momento porque era, tristemente, digno de comentario. No sé hasta dónde vamos a llegar con la situación.
Hoy he oído en las noticias que en Valencia ha muerto un joven que pretendía acceder al interior de un contenedor de los de ropa y ha quedado atrapado muriendo por asfixia.
Esto está empezando a formar parte también aquí de la cotidianidad y creo que eso es grave. Y sobre todo cuando todavía no somos capaces de dar gracias de todo lo que tenemos…

divendres, 15 de gener de 2010

Una no-recomendación literaria

Me acabo de terminar este libro del que adjunto foto. Curiosamente cuando he buscado una imagen del mismo por internet me han salido muchas en que el titulo había "subido" a 13,99€. No sabía que se le podía cambiar el titulo a un libro de una manera tan gráfica, pero en este caso debe ser posible.
En fin, que curiosidades aparte como esta, no hace falta que perdáis el tiempo leyendo esto. Me lo compré porque en su momento causó su revuelo ya que su autor, Frédéric Beigbeder, creativo publicitario, harto de la mentira y la falsedad reinante en el mundo de la publicidad, escribió sus vivencias intentando hacer un retrato de este mundo, lo cual le llevó a encabezar las listas de libros más vendidos a la vez que le llegó el fulminante despido como brillante creativo publicitario.
Ni me ha gustado el contenido, ni las formas, ni el sentido, ni nada.
Aunque claro, en esta vida, incluso los relojes parados tienen razón dos veces al día, y siempre hay algo que extraer. Para que os hagais una idea de lo corrosivo del texto os incluyo un fragmento (bastante light) del libro que incluso, según como lo mires, te hace sonreir...
[...]"La vida trancurre así: naces, mueres, y entre lo uno y lo otro tienes dolor de tripa. Vivir consiste en tener dolor de tripa: a los 15 años, dolor de tripa porque estás enamorada; a los 25 años, porque te angustia el porvenir; a los 35 porque bebes demasiado; a los 45 porque trabajas demasiado; a los 55 porque ya no estas enamorada; a los 65 porque te angustia el pasado; a los 75 porque tienes un carcer generalizado. En los intervalos no habrás hecho otra cosa que obedecer a tus padres, más tarde a los profesores, luego a tus jefes, después a tu marido y finalmente a los médicos. A veces sospechabas que te tomaban el pelo, pero ahora es demasiado tarde, y un día uno de ellos te comunica que vas a morir y entonces, bajo la lluvia, te meten en una caja de madera, bajo la tierra del cementerio de Bagneux."[...]

dimarts, 12 de gener de 2010

CARTA A UNA VIEJA AMIGA


Hoy le he escrito una carta a una vieja amiga con la que hacía tiempo no mantenía contacto. Está fuera del mundo de la tecnología, tiene 87 años, y tristemente por este y por algún otro motivo se han ido alargando los plazos y como lo urgente nos hace olvidar lo importante hacía ya mucho que no le escribía. Una amiga común me ha comunicado que se ha roto la cadera y que seguro agradecería mucho unas palabras de apoyo. Esto ha sido el detonante que me ha hecho retomar el lápiz y el papel y manos a la obra, gracias a que hoy lo importante se ha hecho urgente le he escrito una carta con todo mi cariño.
Cuando la he tenido en el sobre, con todo lo impersonal que me ha parecido el haberla escrito en el ordenador, he tenido que ir al estanco a por sellos. No sabía ni lo que costaba franquear una carta. Tenía en casa un sello de 0.26€ y he ido a completar el importe. Faltaban 10 céntimos de euro más. He mojado el sello con la lengua, como siempre se había hecho, y no se pegaba. Ni me ha sabido igual que antaño y eso que yo conocía ese sabor porque había mantenido correspondencia con mucha gente. ¡Qué tiempos aquellos! Me ha sonado tan lejano, tan antiguo, tan en desuso… me ha dado hasta pena. Y me he preguntado si ahora ya no se lamían los sellos, pero he insistido y sí, al fin se ha pegado.
A pesar de todo lo a favor que estoy yo de las nuevas tecnologías y de la maravilla que supone la comunicación virtual, etc, etc, no he podido evitar ese momento de nostalgia de abrir un sobre y encontrar una carta manuscrita, a veces perfumada, con dibujos, con besos y también con lágrimas sobre el papel… y reconocer y ver a través de los rasgos personales a cada autor… En fin, las cosas cambian y nosotros también. ¿Qué recuerdos nostálgicos podrán tener nuestros hijos? ¿Esos sms con faltas en cada palabra y con mensajes indescifrables muchas veces? ¿O hablaran en el idioma na’vi que hablan los alienigenas del filme de James Cameron, Avatar, que se ha convertido en un fenómeno en Internet? Quizás algunas cosas no deberían cambiar tanto.

dimarts, 5 de gener de 2010

Escribir y no disimular

Cito nuevamente a Fito que no deja de ser un poeta, a parte de un rockero, que me gusta mucho y cuyo fragmento de la canción "Antes de que cuente diez" encaja con "mi" momento.

Puedo escribir y no disimular
es la ventaja de irse haciendo viej@
no tengo nada para impresionar
ni por fuera ni por dentro.
La noche en vela va cruzando el mar
porque los sueños viajan con el viento
que en mi ventana, sopla en el cristal
mira a ver si estoy despiert@.

Fito&fitipaldis

dissabte, 2 de gener de 2010

¡¡¡AÑO NUEVO, VIDA NUEVA!!!

Bien tempranito de un día como hoy de hace unos cuantos años aterricé (casi literal) en este mundo.
Había pasado ya el día 1. Impetuosa e inquieta como ya era, y sigo siendo, y con muchas ganas de no perderme nada, decidí no esperar más y sin darle tiempo a mi madre de preparar nada para ir al hospital, allí, en casa mismo, dije “vengo” . Y dicho y hecho, aparecí. Menudo susto les metí a los pobres. Me imagino a mi padre corriendo hasta casa de la comadrona y del médico, ya que en aquellos tiempos no había ni móviles ni teléfonos en las casas. Y encima con una nevada aquel año de tres pares de narices… pero ya había decidido que era mi momento y lo fue. Pude haber mandado a mi madre al otro barrio e incluso acompañarla yo. Eso fue por lo menos lo que dijo el médico cuando llegó a casa y vio el “cuadro”. Y mi padre, el pobre, pilló una pulmonía de miedo, después de currarse la maratón, no de San Silvestres, sino la de San Basilio, que es el santo del día, corriendo y sudando, más que del esfuerzo físico, de los nervios y después enfriándose por las bajas temperaturas.
En fin que lo que tuvo que ser fue y ESO fui y sigo siendo YO.
No me gustan los convencionalismos, me gusta ser yo misma y hacer las cosas a mi manera. Lo demostré desde el primer momento.
No sé si son las circunstancias las que forjan las cosas o al revés, pero ayudé a dar sentido a eso de AÑO NUEVO, VIDA NUEVA.
Cada año que pasa intento de nuevo dar sentido a eso y no morir en el intento. Ahí estamos, , que no es poco!!!