dijous, 25 de març de 2010

¡Pero también hay que llorar!

(La sonrisa de los inocentes. 2ª parte)


Pero no siempre todo son sonrisas.
Cada día veo también lágrimas.

Y algunas además las provoco yo.
Y a veces queriendo.
De todo hay que aprender en esta vida.

Hace unos días hubo un problema a la hora del patio: El futbol, como siempre, fuente de muchos conflictos. Que si los de 6º nos chutan la pelota, que si los pequeños se meten en la pista, que si las niñas se ponen en la portería y nos molestan, que si, que si y que si… Y cuando se les cruza el cable, lo arreglan a hostias. Y entonces intervenimos los maestros. Ese día me tocaba vigilancia de patio y vino un niño de mi clase llorando porque uno de 6º le había tirado al suelo y le había dado una patada en el estómago porque no se apartaba de la pista. Total que tuve que llamar al individuo agresor para mediar en el conflicto. Ya le costó venir, mejor dicho tuve que ir yo físicamente a buscarlo. Encima se confesó culpable y además no admitía que se había comportado indebidamente. Total que empecé a hurgar donde sabía que dolía, no por hacer daño, sino para hacerle bajar del burro. Sumé a la culpa por la agresión su falta de obediencia a mi llamada. Y toqué tanto en la fibra sensible que se me puso a llorar. Uno de 6º llorando! Ellos que son los reyes! Pero es que encima éste es uno de los más chulos de la clase sino el que más (lo conocía de sobras pq lo había tenido como alumno hace un par de años) y entonces, cuando ya había bajado al nivel necesario de humillación, entonces si reconoció que había hecho mal.
Qué bien le vino ese desahogo!
Seguro que le duró poco pero hay unos cuantos que necesitan de vez en cuando un baño de humildad.
Y las lágrimas en estos casos, sean siempre bienvenidas.

3 comentaris:

  1. Por desgracia estás demasiado lejos, para hacer bajar a mi niño del burro. Tengo que aprender a encontrarle el punto...
    Aunque creo que contigo de profe, estaría que se le caería la baba...y siendo honesta creo que a ti también, y es que mi chiquitín tiene "don de gentes", como su papá.
    Animo, vales mucho.

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  2. Lenore, empieza pronto a poner límites y a hacerle bajar del burro cuando haga falta. Cuando te descuidas, con estos "bichejos" ya vas tarde. Y al final ellos mismos lo piden a gritos. De vez en cuando se necesita un NO claro y contundente. No dudo de que tiene que ser un encanto.

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  3. Qué difícil es criar y mucho más educar.

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