divendres, 30 d’abril de 2010

PALABRAS



Las palabras no son lo acontecido pero las necesitamos para poderlo explicar.

Las palabras se nos hacen incluso pequeñas para poder expresar lo vivido, pero no tenemos otra cosa que las palabras para poderlo explicar.

dimecres, 28 d’abril de 2010

Serie Flores (III). PENSAMIENTOS.







La belleza de los pensamientos no necesita de mucha pompa.
Estas flores por si solas te lo dicen todo, te rien, te cantan, te alegran la vista y te dejan embalsamado con sus combinaciones de colores, con sus brillos aterciopelados, con esas manchas llamativas.
¿Y su nombre? ¿Quién les pondría ese nombre? Pudiera ser que algún observador que no podría dominar "sus" pensamientos ante el espectáculo que ofrecen y que ante la estupefacción su mente se quedara en blanco, sin "pensamientos"...







diumenge, 25 d’abril de 2010

DANS LE NOIR

Ayer por la noche salí a cenar. Pero no fue una cena como de costumbre. Fue en “Dans le Noir”. Tenía ganas de probar la experiencia desde que escuche que se había inaugurado el restaurante en Barcelona. No fue fácil encontrar a alguien que quisiera acompañarme en la aventura. Mucha gente, ante esta propuesta, se niega absolutamente. No entiendo a qué tienen miedo y además me resulta curiosa esa negativa, pero en fin, igual soy yo la inconsciente que se apunta a un bombardeo.

Y como no, fuí con Núria, mi incondicional colega de aventuras de todo tipo (otra encantadora inconsciente como yo) y otras dos osadas que se apuntaron a última hora.
Se trata de un experimento de los sentidos.
Nada más llegar debes dejar en una taquilla tus pertenencias además del reloj de pulsera. Con ello tratan de evitar cualquier fuente de luz dentro de la sala donde tiene lugar la comida.
A continuación le es asignada a cada mesa un camarero (todos son ciegos) que será tus ojos mientras estés allí. A partir del momento en que cruzas la cortina y entras en lo desconocido con la mano en el hombro de quien va delante, ante ti solo hay oscuridad, pero oscuridad absoluta, negra nit, como decimos los catalanes. No hay ninguna rendija de luz, ningún reflejo, TODO ES ABSOLUTAMENTE NEGRO y hay que superar el amago de angustia que provoca la sensación, completamente inédita, de la oscuridad completa, sin resquicios ni esperanza. Te sientes en las manos de tu guía y pierdes la noción del espacio totalmente. Te dejas conducir, qué remedio! Él te guía hasta tu sitio y te señala donde tienes la silla, te explica como está dispuesta la mesa y lo que debes hacer a continuación. Se aprende tu nombre y te llama por él cuando quiere indicarte algo.
El menú es sorpresa. Cuando te sirven el primer plato te explica la distribución que encontrarás en él pero sin indicarte los productos que lo componen. Debes estimular los otros sentidos para que a través de los aromas, las texturas y el gusto sepas qué es lo que estas comiendo. Hay sabores muy claros, pero otros que no sabes a que corresponden. Entonces eres plenamente consciente de que realmente en muchas ocasiones comes con la vista. Y también de que comes con cubiertos y allí es imposible. De forma espontánea todos vamos directamente a palpar la comida que nos han servido y que mejor cubierto que los cinco dedos de la mano. Entre los comensales empieza el concurso de adivinar que te has metido en la boca. La comida, obviamente ya está elegida para que pueda ser fácilmente comida de esta manera, no hay líquidos, ni salsas, ni demasiados pringues. Las cremas vienen servidas en unos vasitos, dentro del plato, con una cucharilla para tomarlas. La carne viene cortada en trozos que puedes también comer si utilizar cuchillo ni marranear demasiado, pero evidentemente, lo primero que tienes que hacer cuando has acabado es pasar por el lavabo a lavar las manos.

Hay diferentes reacciones ante todo esto. El primer momento de oscuridad te acojona. Después te vas acostumbrando. Hay quien no puede mantener los ojos abiertos con tanta negrura. Hay quien tiene la sensación de ver reflejos en determinados rincones. La verdad es que te sientes arropado por tu camarero que te explica y te ayuda en lo que necesitas. Se oye bastante ruido porque no se por qué regla de tres, cuando no te ves, levantas más la voz. Y eso en una sala con 40 personas, se nota. No mides las distancias ni con tus compañeros de mesa, tienes sensación de lejanía y no te ubicas en el local. No puedes levantarte para nada si no es acompañado por tu guía, podría ser peligroso. Notas las presencias. Es decir, sabes a quien tienes a tu lado porque los has visto antes de entrar pero cuando algún camarero se acerca o si el tuyo lo tienes cerca, lo notas aunque no lo veas ni lo oigas.

Un sinfín de pensamientos recorren tu mente, o por lo menos pasó en la mía, pensando en las personas que siempre lo “ven” todo así. Este es el otro objetivo, además del de ganar dinero, naturalmente, que tienen estos restaurantes, el de sensibilizar a la gente respecto a las personas ciegas. En todo un mundo, un mundo distinto, un mundo sin color, un mundo más rico en otras percepciones…
La aventura termina en el momento de los cafés que son servidos en la cafetería de la entrada y donde te muestran lo que has comido y te explican algunos porqués que puedan haber surgido.

El trato es totalmente personalizado, el personal muy amable y servicial, la comida, para mi gusto podría mejorarse, el precio elevado (aunque se disculpa porque parece ser que un 10% de los beneficios son donados a asociaciones de ciegos), la experiencia en definitiva muy grata.

No obstante, una experiencia muy diferente a como un día la imaginé. Aunque seguro que alguna cosa se podría hacer al respecto…

dimecres, 21 d’abril de 2010

Serie Flores (II). MOMENTO TULIPAN

Pero el momento tulipán no es ese momento en que en nuestra infancia estábamos acostumbrados a relacionar con un helicoptero que bajaba a la hora de la merienda con pan untado en mantequilla... No, no.


El momento tulipan es este esplendor de la flor de dicho nombre

dimarts, 20 d’abril de 2010

20 de abril

Rio Segre al paso por Baronía de Rialb.
Foto: Laura T. Marcel

Hoy toca escuchar a Celtas Cortos: es el día.
El 20 de abril me trae recuerdos de hace unos años, en que todo tenía que cambiar de color en ese día, y no fué así. Ocurrió más tarde y ojalá no hubiera ocurrido.

dimecres, 14 d’abril de 2010

El desierto de los tártaros

En uno de mis paseos por un bosque amigo, un caballero me recomendó la lectura de un libro al que desde luego no habría llegado por iniciativa propia. Se trataba de “El desierto de los tártaros” de Dino Buzzati. Me llamó la atención una imagen de la imaginaria fortaleza de Bastiano la cual me recordó el Karavansarai que visité durante mi viaje a Irán (aunque esto es otra historia) y ese pequeño recuerdo mágico fue lo que me decantó sin excusas hacia su lectura. Otra vez se cumple aquello de que una imagen vale más que mil palabras, aunque en esta ocasión el sentido no fue el habitual.
Pero bueno, el tema es que la novela me enganchó desde el principio todo y que la lectura, digamos que, no es precisamente alegre y animosa.
La historia transcurre en un lugar y épocas inconcretos, en un desierto en medio del cual se encuentra la Fortaleza Bastiani, lugar al que han destino al teniente Drogo. Nada más llegar Drogo se da cuenta de que aquel no es el destino que habría soñado e intenta acortar allí su estancia pero poco a poco se ve atrapado allí, con pocas o ninguna posibilidad de salida y entierra su juventud y sus aspiraciones entre los muros de la fortaleza, autoconvenciendose como la mayoría de los que están ahí de que algún día esa estancia tendrá algún sentido porque viven con la esperanza de que serán atacados por los tártaros.
Debajo de esta lectura, para mi, hay una historia sobre el drama que viven algunos humanos que renuncian a la felicidad por la comodidad, esperando algo incierto, perdiendo la ambición por conseguir algo. Esa espera se convierte en momentos en una cruz y en momentos en la única esperanza para no desesperar y cuando finalmente ya es tarde llega el arrepentimiento, los descargos de conciencia, el buscar incluso culpables de algo que has elegido tu.
Drogo al final, cuando ha perdido las esperanzas, las fuerzas, la ilusión, ocurre que también pierde la confianza en quienes le han rodeado en ese mundo frio y solitario y se da cuenta que le queda una última batalla.

“Oh, es una batalla mucho más dura que la que esperaba antaño […] nada más difícil que morir en tierra extraña y desconocida, en el ambiguo lecho de una posada, viejo y afeado, sin dejar a nadie en el mundo.
Valor, Drogo, ésta es la última carta, marcha al encuentro de la muerte como un soldado, y que tu existencia equivocada acabe bien, al menos. Véngate finalmente de la suerte, nadie cantará tus alabanzas, nadie te llamará héroe o algo similar, pero precisamente por eso vale la pena. Cruza con pie firme el límite de la sombra, erguido como en un desfile, y sonríe incluso, si lo logras.”

dilluns, 12 d’abril de 2010

Serie Flores (I). SOBRAN LAS PALABRAS


Ante la dulce belleza de algunas imágenes, el silencio es suficiente.

dijous, 8 d’abril de 2010

Ay, Ay! Estar a punto de....

Tantas veces hemos estado a punto de... y al final nada.
Unas veces ha sido mejor pero otras ojala hubiera sido.
Pero AY, AY, a las pasadas ya llegamos tarde.

A las futuras, EY, EY, igual no dejamos escapar las oportunidades!
Esta introducción, a parte de para invitaros, a la reflexión correspondiente, como a mi me gusta también era una excusa para poder colgar aquí un poquito de este pedazo de hombre.
Una tiene sus debilidades y Miguel es una.
Ha hecho cosas que no me han gustado, lo reconozco, pero otras en las que ha roto muchas barreras en pro de algunos temas en los que también se le ha aplaudido (o atacado, dependiendo del bando en el que te sitúes) y no lo que se le debería.

Pero bueno, no me paga para hacerle publicidad, esta sabe también hacérsela solito. Forma parte del pastel.

El caso es que me gusta mucho y que en este último vídeo clip está espectacular. La canción no es nada del otro mundo, tiene de mejores, pero es pegadiza, alegre y picarona como es él, como es su sonrisa y como es el brillo de sus ojos.

Mujeres, recrear la vista!!! Y alegraros el oído. Qué no estaríais a punto de... a su lado?

diumenge, 4 d’abril de 2010

¡Verde, que te quiero verde!

Comarca de La Noguera-Lleida. Fotos: Laura T. Marcel

Hoy me he enfadado con el mundo.

A veces sientes que nadie te entiende, que todos a tu alrededor son unos gilipollas y que no sabes porque te ha tocado esto a ti.

Seguro que en estas "explosiones" hay algo de culpa tuya, bien porque las cosas no te pillan en tu mejor momento o bien porque realmente parece que el resto se ponen de acuerdo para sacarte de tus casillas.
Pues bien, hoy no ha sido uno de mis mejores momentos y después de enfadarme con casi todos los que había por casa hasta tener que ir a encerrarme en el lavabo para llorar, no he dicho nada, he cogido el coche y me he ido a hacer una excursión por la montaña. Necesitaba estar sola y llorar a moco tendido sin entar encerrada en cuatro paredes. Hasta para llorar necesitas a veces sentirte libre. Y así ha sido. A los pocos km ya era todo otra cosa. He cogido un sendero a la derecha de la carretera sin saber qué me iba a encontrar. Ha sido estupendo. He subido por la montaña hasta un pequeño pueblo cuyo nombre no debe constar ni en los mapas, La Força. Y desde luego que fuerza he obtenido, son el espectáculo del paisage que he podido contemplar desde allí. Precioso. He hecho unas fotos, que no recogen en absoluto la belleza que captaba la retina, però que a pesar de todo quiero compartir con vosotros.
¡Qué bonito está ahora el campo! ¡El verde es un espectáculo! El cielo también estaba engalanado con montañas de algodón. El aroma del romero florido y del tomillo tierno, el trigo verdeando en los campos y las florecillas silvestres empezando a asomar por doquier...

Vamos, que al final he agradecido a la banda de gilipollas que me hayan hecho salir de casa porque esto me ha compensado.