dimarts, 1 de maig de 2012

Lo que le falta al tiempo

Descubrí gracias a un amigo a Ángela Becerra y me atrapó la lectura del primer libro suyo que leí. Con la lectura de éste me ha pasado exactamente lo mismo.  Esta escritora tiene una bonita manera de trenzar el lenguage con el que ens explica el comportamiento de los personages de sus  obras con pasión, con la misma pasión con la que estos vives su historia. Durante el relato se adentra en el mundo psicológico de cada uno de ellos y encentro que acierta en la explicación de las miserias interans que todos llevamos un poco dentro y que nos esforzamos en pulir en algunos casos, en superar en otros y en disimular en los restantes. Este trasfondo que puede parecer duro lo convierte sin embargo en una prosa poética que te provoca a continuar leyendo sin parar hasta descubrir el desenlace de todas las historias cruzadas que se viven, plasmando la eterna dualidad humana llevada hasta todos los extremos.
Ángela le debía un homenaje a un pintor que ella admira, Giotto di Bondone, al que intenta dar vida a través de Cádiz, el protagonista . El relato es también una mezcla entre ficción y realidad de la historia de Santa Clara Mártir que un dia le explicaron unos amigos suyos y ella, como buena cazadora de historias, de imágenes y de sueños (tal y como ella misma explica), lo quiso convertir en esta novela.
¿Os imagináis el resultado de todo este cóctel?

Después de muchas primaveras marchitas, un brote destiempado florecía en el corazón de Cádiz. Todo lo que había desfilado por su vida en los últimos años y que le había ido llevando a las puertas de un final insípido, desaparecía. Ese tren fantasma en el que sin darse cuenta se había subido, el que solapadamente lo conducía a aceptar una vejez con desgana, ahora le regalaba un viaje de regreso a la vida. [...]
Cádiz empezó a trabajar la tela en blanco, acariciándola con hambre, poseyéndola con desespero, con toda la fuerza de su recién recuperada pasión. En una agitación insaciable que le excitaba cuerpo y mente. El deseo nacido de la observación de su alumna mancillaba el lienzo y lo sublimaba hasta convertirlo en una obra de arte gloriosa.”