
Muchas personas se hacen propósitos cada año nuevo: empezar una dieta, empezar unos estudios, ir al gimnasio, apuntarse a algún club, etc. Me entristece que uno de esos propósitos de principios de año (o este quizás sea más de final de año) sea entornar la ventana de un blog o en algún caso cerrarla. Dos de los blogs que sigo habitualmente con el cambio de año han pasado a este estado y lo lamento profundamente.
Entiendo que a veces a uno le cambian las circunstancias, el tiempo disponible o la inspiración y que no puede atender a estas cosas que forman parte de lo no obligatorio pero el que lo entienda no quiere decir que no me sepa mal.
Espero que ese fin no sea definitivo y que a esa ventana entornada le venga una ráfaga de aire fresco que la vuelva a abrir para ventilar lo que se cueza dentro.
Gracias por compartir vuestras reflexiones y hasta siempre, quedando a la espera de la vuelta.